martes, 6 de noviembre de 2007

ASCENSIÓN A LA PARAGUAYA












Fotos: Alcides y la cumbre del Cerro Tres Kandú

De entrada no parecían difíciles los escasos 840 metros del Cerro Tres Kandú, o Cerro de los Tres Canchos, y techo del Paraguay, pero ya imaginaba que vendrían complicaciones, cinco días en el país me han convencido que acá nada es sencillo.
Empecé el día a las 6 de la mañana buscando un taller en el que había quedado para echar un ojo a mi flamante camioneta “nueva” (que suena verdaderamente mal), cuanto me estoy acordando estos días de mi buen amigo Raúl. Aplazado el problema y con la mochila preparada en el coche decidí ir a por la cumbre.
Elegí como siempre el camino corto (bien lo de camino, mal lo de corto)y ahí comenzaron los problemas, varias veces tuvieron que sacarme del barro, afortunadamente había una escavadora en los aledaños del lugar (aún no estoy seguro si funciona el 4x4 de este trasto del 91), lo cierto es que otros con cochecillos de “mierda” y con su experiencia pasaban por allí como si nada. Lo que eran escasamente 150 km se convirtieron en casi 6 horas y eso no era todo. Al final de la civilización rodada tenía que comunicarme con Asunción y decirle a Reyes donde estaba y que las supuestas 5 o 6 horas del total ya estaban superadas, y aún no sabía ni donde estaba la montaña (ni yo ni nadie en el lugar). No encontraba el teléfono , las cabinas no existen y los locutorios estaban cerrados el domingo. Finalmente suplique en un hotel que me buscaran el teléfono de nuestro hotel en Asunción y que un paisano me dejara llamar desde su móvil a cambio de una módica cantidad (problema solucionado), pero, ahora donde estaba la maldita montaña, por intuición decidí acercarme hacia lo único que por aquellos lares sobresalía del terreno, pues la gente del lugar solo hablaba guaraní y entre su desconocimiento y el del idioma parecía aquello un diálogo de sordomudos, con todos mis respetos. En la población teóricamente mas cercana encontré a unas chicas que hablaban algo de castellano, ataviadas con su uniforme del colegio y que a cambio de acercarlas a su pueblo me indicarían el cruce del camino que debía coger. Finalmente aparecí en una plantación de caña de azúcar donde mi buen amigo ALCIDES, se ofreció a acompañarme selva arriba hasta la cumbre, por un indómito paisaje que hacía merecer los días pasados en este fastidioso país, y sobre todo conocer a gente noble que te trate de igual a igual.
Para la vuelta escogí el camino largo pero “seguro”, innumerables horas de noche, con coches, motos, bicis, entrando y saliendo de todas partes y en todas las direcciones, creo que no puede existir nada mas caótico y descontrolado en el mundo.
A las 10 de la noche estaba en el hotel dispuesto a coger a la family y salir corriendo de aquel país, pensando que quizás de noche iba a ser mas sencillo, porque os recuerdo que no tenemos visa de entrada a Paraguay y lo único que conseguí en la embajada fue una carta de la cónsul diciendo que era un investigador que llevaba unos días en el país y que nos dejaran salir. Finalmente decidimos dejarlo para la mañana siguiente.
La salida del país fue una autentica odisea, creo que no he contado tantas mentiras en toda mi vida, me he inventado una historia que al final me la voy a creer como siga repitiéndola. Ahora soy un Geólogo que trabajo para cooperación internacional en un proyecto de aprovechamiento de recursos naturales del MERCOSUR., con eso y algo de dinero conseguí sobornar el control aduanero y los ocho controles policiales que hemos tenido que soportar ya en Argentina con nuestro coche matricula paraguaya lleno de barro hasta los ojos.
Ahora después de dos interminables días de coche y unos 1000 km recorridos estamos en la provincia Argentina de Salta dispuestos a descansar y disfrutar un poco, que a los niños les hace mucha falta.

2 comentarios:

puerto blázquez dijo...

Gracias por actualizar el blog; yo sigo informando a las y los compas de Javier. Por cierto, recuerdos de Emilio Crismar que os imaginaba en el Canadá.
Besos, Puerto
P.D. Lo tuyo como blogger... ¡es nuevo? creo que Alcides no se merece estar tumbado.
Más besos.

Pilar dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.